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El Paseo II

Antes de salir a pasear, el perro ha de tener un estado de calma y sumisión, la postura del can la defines tú con tu estado mental firme y tranquilo. Respira hondo si es necesario y relájate.

Correa corta, adaptable a la parte superior, bajo las orejas.

Correa corta, adaptable a la parte superior, bajo las orejas.

Nunca pongas una correa a una mente en estado de nervios (moviéndose todo el rato, jadeando de ansiedad, ladrando, subiéndose encima, babeando o lamiéndose), JAMAS. Deja que se siente, se relaje y ponga las orejas hacia atrás en estado de sumisión, él mismo bajará la cabeza para que le pongas la correa. Con respeto siempre. Ahora podéis salir por la puerta y recuerda: SIEMPRE TÚ PRIMERO.

Durante el paseo has de caminar relajado y erguido, sin ninguna tensión en la correa, así evitarás traspasarla al perro ya que éste recibe por esa vía todo tipo de información sobre ti. Camina como si llevases una bolsa de poco peso en la mano, no estés tenso. Hombros en alto, nada de sacar chepa ni barriga. Piensa que esto al fin y al cabo es un ejercicio físico y mental que te hará mucho bien.

paseando al perroTe explico: si tú te pones nervioso cuando un perro se acerca, por ejemplo, tu perro que antes estaba tranquilo notara tu excitación e igualmente responderá con excitación buscando el motivo, pudiendo llegar a pelea entre los perros y perderás el control.

¿Por qué ocurre esto? Es muy sencillo, tú pierdes el liderazgo y lo toma el perro controlando la situación. Es todo. “Si tu no controlas, lo haré yo”. El perro ha recibido la tensión a través de la correa y reacciona en consecuencia.

Siempre repetiré que el perro es un animal, no lo humanicemos ni justifiquemos; en una manada de perros se controla la situación a toda costa y del modo que sea, y lo hace el miembro que posee una energía firme y tranquila, y todos los demás miembros de la manada lo seguirán porque “sabe qué hacer en todo momento y si se descontrolan serán puestos en su sitio enseguida”.

Pensad por un momento que hay una catástrofe en la zona donde vivís, a quien seguiríais para salvaros, a un policía o a vuestro vecino? Ahí tenéis la respuesta.

Imaginad por un instante que vuestro perro que camina perfectamente a vuestro lado ve una ardilla y decide darle caza. Si no estáis atentos a las señales anteriores a ese estado (primero la huele, se le eriza el pelo, sus orejas se dirigen hacia delante y se pone erguido caminando muy despacio), recibiréis un buen tirón de la correa, de vuestro brazo, hombro y si no tenéis mucha fuerza os puede tirar al suelo porque no lo habéis parado. Dicho esto, el perro ha de estar controlado en todo momento.

Paseando al perro... y a los patos!

Pasead mirando al frente, no a vuestro perro, pero controlad todo aquello que hay alrededor, ya que el animal también lo hace con su olfato, y esto influye sobre él; sed más rápidos y adelantaros a la situación con un tirón lateral de correa que desvíe su atención a vosotros, o sentando al perro en el suelo, parando la marcha y esperando que la distracción se vaya, manteniendo mientras tanto la vista en vuestro perro y éste en la vuestra, dadle la vuelta si lo necesitáis. No sigáis caminando porque fomentaréis el “ir tras la ardilla” y el perro al final terminará corriendo y levantándose de patas en máxima excitación.

Si en un momento dado el perro se escapa y va tras la ardilla, no os quedéis afónicos gritando, el no os escucha en ese momento y vuestro sonido puede confundirle aun más, id hacia el caminando y cogedle con la correa. No le regañéis ni peguéis porque él no entenderá nada, solo verá vuestro enfado y frustración y no sabrá porque estás así si no le has parado antes y has dejado que fuese contra la ardilla. Vuestro perro lo vio como un permiso, y es vuestro error, no el suyo. Por eso muchos comportamientos caninos indeseados no son culpa del perro, son culpa del amo. Ponedle la correa, caminad y prestad más atención la próxima vez.

Eli protagonizando su primera campaña de concienciación

Eli protagonizando su primera campaña de concienciación

Ni que decir tiene que en el paseo llevéis bolsa para recoger las deposiciones de nuestro amigo. Dueños responsables suponen más ventajas para todos los que tenemos perro en los lugares públicos: playas, comercios… etc.

Demos ejemplo. Gracias.

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El paseo I

Hoy vamos a hablar sobre uno de los problemas más comunes en la convivencia con nuestro perro: los tirones de correa y el control del paseo.

¿Paseas o te pasea?

¿Paseas o te pasean?

Seguro que muchas veces cuando sales con tu perro, casi te lleva él a ti en lugar de lo contrario y acabas con dolor de espalda, de hombro y en el peor de los casos con un hueso roto.

Estoy muy acostumbrada a salir con mi perra Eli y ver otros dueños de perros que van realizando un sprint por la calle con su mascota. Yo peso 50 kg y mi perra labrador unos 32 kg de modo que, si no controlo yo en todo momento, no podría disfrutar de ella en ningún caso.

Cualquier perro de cualquier tamaño puede controlarse si nosotros somos los líderes. Un perro pequeño que tira en la calle es igual de irrespetuoso que un perro grande, y puede también provocar una caída y una pelea con otros perros.

El control del paseo no comienza en la calle sino en casa por muy raro que parezca. Me explico: un paseo ha de tener una estructura clara y ha de comenzar en el propio domicilio.

A un perro excitado no se le puede poner la correa en ningún caso. El animal ha de salir de casa en un estado de calma y sumisión. No puede salir tirando de ti, ni ladrando, ni gimiendo, ni mordiendo en algunos casos (cosas que causa la excitación).

Para ello, tu has de tener una energía firme y tranquila, dominando en todo momento y controlando que el can no salga disparado en cuanto abras la puerta, tu has de salir delante de él y evitar que te adelante o te tire por la escalera. Todo esto es importante porque si no, el perro asociará salir con un estado de excitación siempre, y no te respetará nunca.

El mejor control al perro se hace en el domicilio, estableciendo normas, límites y limitaciones. ¿Que se entiende por normas, límites y limitaciones? Pues bien, éstas pueden ser no ladrar en casa, que respete el espacio de las personas que viven ahí, y de las visitas, que no se suba al sofá, que no coma comida humana, que espere a que se le ponga la comida en lugar de lanzarse al plato como loco, que no muerda los muebles, que no tenga ansiedad por separación, que no sea líder, etc.

Una vez que controlemos al perro en la vivienda, también lo controlaremos en la calle. Un paseo tranquilo con tu mascota es una de las mejores cosas que puedes compartir con el. Una manada se forma caminando y se refuerzan lazos.

Una vez en la calle el perro ha de seguir al paso. Para conseguir que no tire y ande a tu lado, la correa ha de estar en lo más alto de la cabeza, no en el cuello, ya que así se puede distraer con olores y no estar atento a caminar únicamente bajando la cabeza a cada momento. Recordad que un perro es nariz, ojos y oídos.

Un paseo relajado

No utilizar correas extensibles, arneses, etc. Que potencian el poco control y excitación del perro. Lo mejor: correas cortas y adaptables a la parte superior, bajo las orejas. No le haremos ningún daño, solo notará que está más controlado y no se despistará.

Una vez camine con nosotros tranquilo podemos premiarlo soltándolo y que haga sus necesidades, olisquee y se relacione con otros perros de forma educada y correcta.

Esta es la primera parte del paseo estructurado con el perro. En un próximo artículo más

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